Profesores robots vs humanos: experimentos derriban estereotipos de enseñanza tradicionales de educación

Una de las principales conclusiones de los experimentos que expuso Chad Edwards en un seminario web de la Escuela de Comunicaciones y Periodismo UAI, es que le damos mayor credibilidad a las voces artificiales que consideramos de nuestra propia edad.

En el seminario web “Robótica Social: El potencial social de un nuevo agente comunicador”, el co-director de COMBOTLABS y académico de la Universidad de Western Michigan, Chad Edwards, expuso sus investigaciones acerca de la inteligencia artificial y su uso en modelos educativos futuros.

El profesor reconoció que existe cierto rechazo por parte de algunas personas hacia las pantallas, especialmente a niños interactuando con ellas. Según él, el escepticismo en la educación a probar nuevos métodos data de antaño. Puso como ejemplo que Platón prefería que sus estudiantes memorizaran en vez de escribir, así como también existieron profesores a quienes no les gustaba el uso de herramientas como el ábaco, la calculadora, lápices o teléfonos inteligentes en los procesos educativos por creer que pueden interferir el aprendizaje.

Edwards considera que incorporar pantallas podría tener efectos positivos. A través de estudios experimentales -en los que se introdujeron robots como profesores en salas de clases- midió el grado de conocimiento, aprendizaje y relación entre las máquinas y los alumnos.

De su serie de experimentos concluyó que la robótica “va en contra de las predicciones de identidad social”. ¿De qué se trata esto? Tiene que ver con los estereotipos que existen como, por ejemplo, que las personas mayores pueden llegar a representar una mayor inteligencia y sabiduría a la hora de exponer algo en concreto. Descubrió que, curiosamente, le damos mayor credibilidad a las voces artificiales que consideramos de nuestra edad, mediante un estudio de interacción a través de las voces de las máquinas en distintos grupos etarios. También declaró que “podemos aprender tanto de los robots como de las personas”.

Además, detectó en los estudiantes un mayor nivel de ansiedad en hablar en público frente a una máquina en vez de a un humano. Esto mediante un experimento donde el alumno preparaba un discurso para exponerlo en dos ocasiones distintas: frente a un profesor humano y frente a un robot. 

Finalmente, la directora de RobotLAB UAI y encargada del seminario que también contó con dos expositores más, se refirió a la actividad: “Me parece un evento destacable el escuchar las ponencias de estos tres profesores en el marco de la Conferencia Social Media 2020. Que destacados académicos se estén dedicando a estudiar la influencia de robots sociales es una demostración del potencial de estos nuevos agentes. En la educación, en particular, está demostrado que estos robots pueden tener un efecto beneficioso al acrecentar la atención de los estudiantes. Si son utilizados bajo parámetros éticos, estos robots sociales pueden ser una buena guía o complemento para mejorar la calidad de la educación”, sentenció.

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